Con la expansión de los coches eléctricos en España, la DGT ha tenido que adaptar algunas normas para regular su uso. Existen infracciones específicas que solo aplican a los eléctricos, especialmente relacionadas con los puntos de recarga.
Una de las multas más comunes se da al aparcar en plazas de recarga sin estar cargando el vehículo. Estas plazas están reservadas exclusivamente para la carga activa de coches eléctricos. Si se estaciona ahí con un coche de combustión, o incluso con un eléctrico que no está enchufado, la sanción puede ser de 200 euros.
Además, muchas de estas plazas tienen un límite de tiempo de uso. Superarlo también puede derivar en multa, que depende del ayuntamiento, pero suele rondar los 90 euros. En algunos casos, el vehículo puede ser retirado por la grúa si se incumplen las normas de estacionamiento en zonas reguladas, aunque no siempre ocurre por la complejidad técnica de mover un eléctrico.
Otro punto a tener en cuenta es quedarse sin batería en la vía pública. Aunque no se multa por el hecho en sí, sí puede haber sanción (200 euros) si el coche queda mal estacionado o bloqueando el tráfico, al no cumplir con lo que exige el reglamento para inmovilizaciones seguras en carretera.
Fuente: telecinco

