Sentirse demasiado seguro al conducir puede llevar a bajar la atención y asumir riesgos innecesarios. Un nuevo informe alerta sobre la distancia entre la seguridad que perciben los conductores y la realidad de las carreteras.
La confianza al volante es positiva siempre que vaya acompañada de prudencia. Sin embargo, sentirse excesivamente seguro puede convertirse en un riesgo para la seguridad vial. Así lo advierte un informe elaborado por Economist Enterprise con el apoyo de Brembo, que analiza la percepción de los conductores y de los profesionales del sector sobre la seguridad en las carreteras.
Según el estudio, nueve de cada diez personas aseguran sentirse totalmente seguras durante sus desplazamientos habituales, mientras que menos de la mitad de los profesionales encargados de diseñar, construir y gestionar los sistemas de movilidad comparte esa percepción. Esta diferencia pone de manifiesto un posible exceso de confianza por parte de los usuarios.
La confianza puede hacer que asumamos más riesgos
Cuando un conductor considera que la carretera, el vehículo o la tecnología ofrecen una seguridad prácticamente absoluta, puede reducir involuntariamente su nivel de atención. El informe señala que esta percepción puede favorecer comportamientos de riesgo y una menor valoración de las posibles situaciones peligrosas.
La tecnología también desempeña un papel importante. Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) pueden mejorar la seguridad, pero no sustituyen la responsabilidad del conductor. De hecho, el 30% de los profesionales consultados considera que el uso incorrecto o la mala interpretación de estos sistemas constituye actualmente uno de los principales riesgos en carretera.
Además, un 24% apunta a las funciones de conectividad del vehículo como una posible fuente de distracciones. El problema aparece cuando el conductor interpreta que determinadas ayudas permiten relajarse o prestar menos atención a la carretera.
La seguridad empieza por no bajar la guardia
El informe pone el foco en una idea fundamental: contar con un vehículo moderno y sistemas de asistencia no significa que los riesgos hayan desaparecido. Mantener la atención, respetar las normas de circulación, adaptar la velocidad a las circunstancias y realizar un correcto mantenimiento del vehículo siguen siendo elementos esenciales para prevenir accidentes.
Por ello, la educación vial y el conocimiento de las limitaciones de las nuevas tecnologías resultan fundamentales. La seguridad al volante no debe depender únicamente de la confianza que tengamos en nuestro vehículo, sino también de nuestra capacidad para identificar riesgos y actuar con responsabilidad.
En este sentido, las revisiones periódicas y el correcto estado de elementos fundamentales del vehículo son también una parte esencial de la seguridad vial. Un vehículo en buenas condiciones permite afrontar la conducción con mayores garantías, pero la prudencia y la atención del conductor continúan siendo imprescindibles.
Fuente: motor.elpais.com

