La DGT recuerda que algunas prendas de invierno pueden limitar la movilidad al volante y comprometer la seguridad vial.
Muchos conductores se suben al coche sin quitarse el abrigo para evitar pasar unos minutos incómodos hasta que el vehículo se caliente. Sin embargo, esta práctica tan habitual puede acabar saliendo cara. La Dirección General de Tráfico (DGT) advierte de que conducir con prendas voluminosas podría derivar en una sanción económica de hasta 200 euros si afectan a la capacidad de conducción.
Aunque el Reglamento General de Circulación no prohíbe de manera específica conducir con abrigo, sí recoge la obligación de mantener en todo momento la libertad de movimientos y el control total del vehículo. En concreto, los artículos 17.1 y 18.1 establecen que el conductor debe conservar una postura adecuada y garantizar una conducción segura para sí mismo y para el resto de usuarios de la vía.
El problema aparece cuando el abrigo, especialmente si es grueso o tipo plumas, dificulta movimientos tan básicos como girar el volante, accionar la palanca de cambios o reaccionar rápidamente ante un imprevisto. En estos casos, los agentes pueden interpretar que la seguridad está comprometida y aplicar una multa considerada grave.
Además de la posible sanción, la DGT insiste en que el abrigo reduce la eficacia del cinturón de seguridad. Las prendas acolchadas generan un espacio entre el cuerpo y el cinturón que puede aumentar el riesgo de lesiones en caso de accidente. Por eso, Tráfico recomienda viajar sin abrigo dentro del vehículo y ajustar correctamente el cinturón al cuerpo.
La postura al volante también juega un papel importante. Mantener la espalda bien apoyada en el respaldo, colocar correctamente el asiento y conducir con ropa cómoda ayuda a reducir la fatiga y mejora la capacidad de reacción. Son pequeños gestos que no solo evitan multas, sino que también aumentan la seguridad en carretera.
Fuente: 20minutos.es/motor/

