La batería es la pieza clave del sistema eléctrico de un vehículo. Conocer cómo actuar cuando se descarga puede evitar imprevistos y ayudarte a volver a la carretera sin necesidad de asistencia inmediata.
El corazón eléctrico de cualquier automóvil es la batería. Gracias a ella no solo se enciende el motor, sino que también funcionan sistemas esenciales como las luces, el cierre centralizado o el equipo multimedia. Cuando este componente falla, el vehículo queda completamente inmovilizado.
En la mayoría de los casos, los problemas al arrancar se deben a que la batería se ha agotado o ha superado su vida útil, que suele rondar entre los cuatro y cinco años. Dejar las luces encendidas, no arrancar el coche durante semanas o las bajas temperaturas pueden acelerar su desgaste. Para identificar si la causa es realmente la batería, basta con fijarse en señales como un chasquido al girar la llave, la falta de fuerza en el motor de arranque o la disminución de la intensidad de las luces. Si el voltaje desciende por debajo de los 12 voltios, habrá que recargarla o sustituirla.
Existen distintas soluciones para salir del apuro en caso de batería descargada. La primera, más común en coches antiguos y manuales, es el arranque a empujón: con el vehículo en segunda marcha y el contacto dado, basta con soltar el embrague bruscamente una vez alcanzada cierta velocidad para que el motor cobre vida.
Otra opción es recurrir a las pinzas de arranque. Para ello, se conecta la batería descargada a la de otro coche en buen estado, respetando siempre la polaridad de los cables. Este método es rápido y eficaz, aunque requiere de otro vehículo cercano que actúe de apoyo.
La alternativa más cómoda y moderna es el uso de un arrancador portátil, un dispositivo que suministra la corriente necesaria para reactivar el motor. Estos equipos, que pueden encontrarse desde unos 50 euros, incluyen funciones adicionales como linterna, conexiones USB o sistemas de protección frente a cortocircuitos.
Conocer estas tres técnicas puede marcar la diferencia entre quedarse varado o continuar el trayecto sin complicaciones. En cualquier caso, revisar periódicamente el estado de la batería y sustituirla a tiempo sigue siendo la mejor manera de evitar sorpresas.
Fuente: motor.elpais.com

