Tener un cargador en casa facilita al máximo el uso de un coche eléctrico, y hoy es posible conseguirlo de varias formas, incluso sin coste.
Cada vez más conductores de vehículos eléctricos e híbridos enchufables apuestan por tener un punto de carga en su propio garaje. Disponer de un cargador doméstico se ha convertido en un elemento esencial para sacar el máximo partido a este tipo de automóviles, ya que garantiza autonomía, comodidad y ahorro.
La buena noticia es que hoy en día existen varias alternativas para conseguirlo sin complicaciones. Estas son las tres principales:
1. Empresas especializadas
La opción más sencilla es recurrir a compañías dedicadas a la venta e instalación de cargadores. Ofrecen asesoramiento, soluciones a medida y se encargan de la puesta en marcha. Aunque requiere una inversión inicial, es la vía más directa. Además, suelen tramitar las ayudas del Plan MOVES, lo que abarata considerablemente el coste.
2. A través de tu comercializadora de energía
Muchas eléctricas ya incluyen cargadores en sus planes para clientes con coche eléctrico. Algunas ofrecen instalación incluida, tarifas con discriminación horaria y facilidades de pago. Es una opción muy práctica si ya se tiene contrato con una de estas compañías.
3. Al comprar un coche eléctrico nuevo
La alternativa más atractiva: numerosos fabricantes regalan el cargador doméstico con la adquisición de un vehículo eléctrico, e incluso en algunos casos incluyen la instalación. Eso sí, conviene revisar bien las condiciones para comprobar que se ajustan a lo que necesitas.
Costes y ayudas
Un cargador básico puede costar desde 550 euros, mientras que los más completos alcanzan los 900 euros. A ello hay que añadir entre 300 y 600 euros de instalación, según la complejidad. Sin embargo, el Plan MOVES III, vigente hasta el 31 de diciembre de 2025, ofrece subvenciones de hasta el 70% del gasto (80% en municipios de menos de 5.000 habitantes), además de ser compatible con deducciones fiscales.
Fuente: motor.elpais.com

